Preguntas frecuentes

Sobre el producto

  • Es un compost vivo, estable y maduro, elaborado a partir de materiales del propio territorio: guanos de vaca y caballo de libre pastoreo, restos forestales, sustancias calcáreas, preparados biodinámicos y materia orgánica transformada lentamente a través de procesos biológicos y fúngicos.

    Buscamos generar un compost con alta actividad biológica, estructura estable y capacidad de regenerar suelo, más que solamente aportar nutrientes de forma rápida.

  • Una de las diferencias principales está en el origen y la selección de los materiales.

    Muchos compost comerciales se elaboran principalmente a partir de descartes orgánicos disponibles según oportunidad o volumen. En esos casos, la composición puede variar mucho de una tanda a otra, y el objetivo suele estar más orientado a procesar residuos que a construir un compost con determinadas características biológicas.

    En nuestro caso, el enfoque es diferente. Buscamos continuamente optimizar las mezclas y relaciones entre materiales para obtener un compost específico: estable, maduro y con alta actividad biológica y fúngica. Por eso prestamos mucha atención a la calidad y procedencia de cada componente, trabajando con materiales de montaña y de libre pastoreo, seleccionados por lo que aportan al proceso y no solamente por disponibilidad.

    Acompañamos el compostaje desde prácticas biodinámicas y regenerativas, considerando tiempos de maduración, ritmos naturales, preparados biodinámicos y el desarrollo de vida microbiana y fúngica dentro de las pilas.

    Los análisis que venimos realizando muestran una relación hongos:bacterias cercana a 1:1, algo poco habitual en compost comerciales convencionales. Esto indica una presencia biológica equilibrada y una importante actividad fúngica, especialmente valiosa para procesos de regeneración de suelo, estabilidad de materia orgánica y cultivos que buscan desarrollar sistemas vivos y resilientes.

  • El compost ayuda a:

    • aumentar la actividad biológica,

    • mejorar estructura y aireación,

    • retener humedad,

    • aumentar disponibilidad de nutrientes,

    • estimular raíces,

    • generar agregados estables,

    • y acompañar procesos de regeneración del suelo.

    Con el tiempo, el objetivo es construir fertilidad real y resiliencia.

  • Sí. Uno de los focos del proceso es favorecer el desarrollo de comunidades fúngicas y microorganismos asociados a la descomposición lenta de materia orgánica.

    La presencia de hongos en el predio y durante distintas etapas del compostaje es parte de lo que buscamos potenciar.

  • Sí. El compost se entrega cosechado y estabilizado.

    No es un material fresco ni en fermentación activa. Puede aplicarse directamente en cultivos, macetas, almácigos o suelo sin riesgo de quemadura cuando se utiliza en proporciones razonables.

  • Actualmente trabajamos en:

    • bolsas de 10 dm³,

    • bolsas de 20 dm³,

    • y ventas a granel.

  • Actualmente estamos en la zona del Valle de Calamuchita, Córdoba.

    Se puede retirar coordinando directamente con nosotros, y también contamos con algunos puntos de pickup y distribución:

    • Vivero El Ceibo

    • Mercadito Orgánico de Valle Sagrado

    Próximamente iremos sumando nuevos espacios y puntos de retiro.

    También coordinamos envíos y ventas a granel según volumen y destino.

  • Idealmente debe almacenarse en un lugar fresco, sin sol directo y con cierta respiración, evitando que permanezca saturado de agua. El compost es un material vivo, por lo que la forma de almacenamiento influye directamente en su actividad biológica.

  • Muchas veces alcanza con incorporarlo en una parte pequeña del sistema, ya sea en algunas macetas, una línea de cultivo, un cantero o un sector puntual del suelo. Observar la respuesta del suelo y de las plantas suele ser la mejor manera de encontrar la dosis y forma de aplicación adecuada para cada contexto.

¿Cómo se aplica? ¿Qué porcentaje usar?

  • Para semillas recomendamos mezclas suaves:

    • 5–15% de compost,

    • combinado con materiales aireados y livianos.

    El objetivo es aportar biología sin generar exceso de densidad o fertilidad temprana.

    • Uso general: entre 20% y 30% del volumen total.

    • Plantas exigentes o sustratos pobres: hasta 40%.

    • Para mantenimiento y biología: 10–20% suele ser suficiente.

    Ejemplo:
    En una maceta de 10 litros, aplicar entre 2 y 3 litros de compost.

  • El compost puede utilizarse tanto en la construcción inicial del suelo como en el mantenimiento de sistemas ya establecidos.

    Para el armado de mezclas y suelos vivos, recomendamos incorporarlo entre un 20 y un 35% del volumen total, dependiendo del resto de los componentes utilizados y de la intensidad biológica que se busque alcanzar.

    También puede aplicarse en superficie (top dress) durante el ciclo, agregando una capa de 1 a 3 cm que, junto con el riego y la cobertura del suelo, irá incorporándose progresivamente al sistema.

    Por sus características, el compost funciona especialmente bien en esquemas de Living Soil, camas vivas y reutilización de sustratos. Su aporte no se limita a nutrientes, sino que contribuye a sostener procesos biológicos, mejorar la estructura del suelo y favorecer el desarrollo de comunidades microbianas y fúngicas asociadas a la salud de las plantas.

    Muchos cultivadores observan que, a medida que el suelo gana estabilidad biológica, disminuye la necesidad de correcciones constantes y aumenta la capacidad del sistema para ciclar nutrientes de forma natural. En este sentido, el compost puede entenderse como una herramienta para construir fertilidad a largo plazo, más que como un fertilizante de respuesta inmediata.

    • Aplicación superficial: 1–3 cm sobre canteros o líneas de cultivo.

    • En trasplantes: agregar un puñado por planta o en línea.

    En sistemas extensivos todavía estamos construyendo referencias propias de aplicación. Nuestro objetivo es validar dosis relativamente bajas, priorizando la calidad biológica del compost por sobre grandes volúmenes de aplicación.

    Existen experiencias en agricultura regenerativa que muestran resultados interesantes con aplicaciones del orden de los 400–500 kg/ha de compost de alta calidad biológica. Nos interesa seguir explorando y evaluando este tipo de enfoques, buscando maximizar el impacto biológico del compost y reducir la necesidad de grandes cantidades de material.